Pensar y actuar digitalmente es la nueva gran habilidad que toda empresa busca en sus colaboradores. Grosso modo, en eso se traduce la cultura digital.

¿Puede un departamento de proyectos, manufactura, logística, ventas, servicio al cliente o contable funcionar igual que hace diez años? La respuesta difícilmente sea positiva. Y eso es, aunado al cambio generacional, porque las tecnologías de información (TI) vinieron a barajar las cartas y proponer un juego diferente basado en sus avances.

Lo anterior ha permitido a las empresas más actualizadas aumentar la competitividad, explorar nuevos mercados, crear nuevos productos y hasta modelos de negocios: acciones que hoy son vitales en el ámbito corporativo. Pero nada de eso ha ocurrido por el llano hecho de aplicar las TI. Sin un pensamiento innovador, en muchos casos disruptivo, nada hubiera sido posible. ¿Existe esa visión en tu organización?

Desarrollar una cultura digital

Cuando pensamos incorporar novedades tecnológicas para mejorar los procesos de la empresa, a la par que se buscan evolucionar las dinámicas de los equipos de trabajo a favor del negocio, hablamos de cultura digital.

Como elemento esencialmente humano, la cultura posee dos áreas susceptibles de cambio:

  1. La comunicación, hacia dentro o fuera del grupo social, en este caso de la organización.
  2. La forma de resolver los problemas, que llevado al ecosistema organizacional no es otra cosa que el modo de afrontar lo operativo o funcional.

Tomando lo previo en consideración tenemos que, para desarrollar una cultura digital sólida debemos hacer un abordaje de la forma más constructivista posible: apelando al saber y la forma de ser y hacer de la empresa, empleando las TI como habilitador.

¿Dónde estamos?

Para ilustrar a la compañía planteamos algunas afirmaciones que pueden dar luces respecto a su nivel de cultura digital.

  • Se usan las redes sociales con fines profesionales, cuidando el rol en la empresa.
  • Se dan dinámicas de trabajo en entornos virtuales y fomentando la colaboración entre las distintas áreas.
  • Los colaboradores, en todos sus niveles, están abiertos a probar ideas nuevas que impactan su desempeño.
  • Se apoyan en las nuevas tecnologías para generar ideas con los distintos tipos de clientes e informarse.
  • Las necesidades de cambio se afrontan con flexibilidad y agilidad por parte de los equipos de trabajo.
  • Los cambios buscan la satisfacción de las audiencias.
  • Se buscan resultados inmediatos y fluidos a partir de la cooperación.
  • Un porcentaje de las tareas ocurre de modo automatizado.
  • Los datos son considerados como activo y se busca su explotación en función del negocio.
  • Lo digital, incorporando a la persona, se ubica cada vez más al centro de la estrategia empresarial.
  • Las nuevas contrataciones de personal se realizan pensando en competencias digitales.

Si la compañía cumple con la mayoría de la lista, se podría decir que se está en condiciones de sortear el contexto. De lo contrario, se encontrarán las áreas que se deben tratar con prioridad para cambiar la realidad y finalmente configurar el perfil corporativo que la era digital demanda.

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